¿Te ha pasado que te sudan las manos cuando tienes que hablar en otro idioma, o que sientes náuseas, te tiembla el cuerpo, o cualquier otra sensación incómoda que no permite que tus ideas fluyan? A mí sí, y quizá a ti también. Esto es conocido como ansiedad lingüística, y cuando no logramos controlarlo, nos puede limitar o, incluso, evitar que sigamos aprendiendo un nuevo idioma.
- ¿Qué es la ansiedad lingüística?
- Algunas recomendaciones para superar la ansiedad a comunicarte en otro idioma
¿Qué es la ansiedad lingüística?
Entendemos por ansiedad lingüística al conjunto de sensaciones desagradables, emocionales o fisiológicas, que experimentamos cuando tenemos que hablar en una lengua extranjera. Entre las sensaciones más comunes podemos mencionar al miedo, nerviosismo o preocupación que sentimos cuando tenemos que comunicarnos en un idioma que no dominamos completamente. Esta ansiedad puede afectar tanto a los estudiantes de idiomas como a los hablantes no nativos en su trabajo o vida cotidiana.
Cuando decidimos aprender un idioma, al inicio solemos estar muy motivados, pero cuando llega el momento de comenzar a hablar, interactuar con otros o producir algún tipo de contenido escrito, comienzan a aparecer las dudas y los cuestionamientos sobre si lo estamos haciendo bien, o no. La intensidad de estas sensaciones es distinta en cada persona, ya que hay a quienes les parece algo insignificante y quienes se paralizan y evitan este tipo de situaciones porque se les hace casi imposible lidiar con los malestares.
Lo que debemos saber es que la ansiedad lingüística es más frecuente de lo que pensamos, y entender de qué se trata y cómo podemos superarla puede ayudarnos a mejorar considerablemente nuestro proceso de aprendizaje de una lengua extranjera.
¿Cómo nos afecta la ansiedad lingüística?
La ansiedad lingüística puede manifestarse de diversas formas, emocional y físicamente. En el plano de las emociones, podemos experimentar sensaciones como el temor a cometer errores, la dificultad para recordar vocabulario y estructuras gramaticales, la inseguridad al hablar con personas nativas y la sensación de que no nos estamos comunicando de forma efectiva. En el plano físico, podemos experimentar síntomas como tensión muscular, náuseas, sudoración de las manos o temblores, que pueden llegar a dificultar la comunicación y reducir la confianza en nuestras capacidades para hablar en el idioma extranjero.

El problema que afrontamos es que las personas con ansiedad lingüística suelen subestimar sus propias capacidades en mayor medida que las personas que no, y esto repercute en su proceso de aprendizaje; afectando el rendimiento, la motivación y la evolución al aprender un nuevo idioma. De ahí, la importancia de conocer técnicas que nos ayuden a identificar nuestras sensaciones, con el fin de controlarlas y seguir adelante.
Experimentar ansiedad al comunicarnos en otro idioma es normal. Si nos pasa hasta cuando hablamos en nuestro idioma materno, será más intenso cuando hablamos en otro idioma. ¡No estás solo! Lo que debemos evitar es que eso se convierta en una limitación que nos haga desistir cuando nos sentimos mal.
Y ¿Por qué nos pasa esto?

La ansiedad lingüística puede tener diversas causas, desde dificultades de aprendizaje hasta las creencias y experiencias de cada persona. Debemos recordar que, al aprender un idioma, no solo estamos aprendiendo un nuevo sistema de codificación, sino que también estamos relacionándonos con otras culturas y formas de ver al mundo, que pueden ser muy diferentes a las nuestras. Es normal sentir dudas y miedos, sobre todo al inicio, porque no queremos ser inapropiados o irrespetuosos cuando nos comunicamos.
Algunos aspectos que pueden aumentar nuestra ansiedad son:
- el miedo al ridículo, porque no queremos que se burlen de nosotros,
- que nos establezcamos objetivos poco realistas, como dominar el idioma perfectamente, o querer aprenderlo en muy poco tiempo,
- la presión del grupo con el que estamos aprendiendo, cuando no llevamos el mismo ritmo,
- el miedo al fracaso o la falta de confianza en nuestra propia capacidad lingüística,
- sentir vergüenza por nuestro acento,
- ofender a alguien sin querer, o que no nos entiendan.
Como puedes ver, las causas pueden ser muchas, pero en su gran mayoría las podemos controlar con una buena red de apoyo y mucho autoconocimiento.
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Algunas recomendaciones para superar la ansiedad a comunicarte en otro idioma

Para superar la ansiedad lingüística es importante adoptar una actitud positiva y comprensiva hacia los propios errores y limitaciones que afrontamos en el aprendizaje de un idioma extranjero. Los errores son parte del proceso de aprendizaje y no deben ser motivo de vergüenza o desánimo. Además, es fundamental tener en cuenta que la comunicación efectiva no depende únicamente de la gramática y la pronunciación perfecta, sino también de la capacidad para adaptarse al contexto y comprender el significado, más allá de las palabras.
Existen diversas estrategias para reducir la ansiedad lingüística. Aquí te comento las que me han funcionado:
- Normalizar el uso del idioma que estás aprendiendo.
Algunas veces te tildarán de loco/a en casa, pero no pasa nada. Mientras más uses el idioma que estás aprendiendo, más cómodo/a te sentirás cuando tengas que usarlo. Entonces, en casa, prueba hablar contigo mismo/a mientras te duchas, di en voz alta lo que hiciste en el día o las tareas que tienes pendientes. Dile a tu pareja o amistades frases, o dichos que hayas aprendido. No importa si no te entienden, luego les traduces. Y así, incluye el nuevo idioma en tu día a día.
- Participar en grupos de conversación con nativos y no nativos.
Muchas veces nos dicen que la mejor forma de aprender es solamente hablando con nativos, pero sucede que interactuar con otras personas que también están aprendiendo nos ayuda a ganar confianza, porque sabemos que no estamos solos y que equivocarnos también forma parte del proceso.
- Si buscas clases de idiomas, elige a tu profe o centro según la metodología y los valores que ofrezcan.
Este elemento es muy importante porque muchas veces elegimos por el prestigio o la popularidad que pueda tener una institución o un profesor, y no consideramos la metodología que utilizan y la participación que tiene el estudiante dentro del proceso. Recuerda que hay muchos métodos de enseñanza y no todos aprendemos de la misma manera. Si eres de las personas que tiene altos niveles de ansiedad lingüística, te recomiendo que busques opciones que te ofrezcan un plan personalizado, basado en tus intereses y con profes que te inspiren seguridad y confianza en sus clases.
- Aprender con cosas que te interesen.
Los libros de gramática y ejercicios para rellenar huecos ya no son tu única opción. Está comprobado que la motivación es clave al momento de aprender, así que, si buscas lecturas, música, películas o actividades que te interesen, en el idioma que estás aprendiendo, podrás mejorar tus habilidades lingüísticas en el contexto en el que se usan y, además, será más fácil recordar el vocabulario y las estructuras, porque estás disfrutando lo que estás haciendo.
Para terminar, entender en qué consiste la ansiedad lingüística y cómo manejarla, como estudiante, nos permite identificar nuestras emociones y lo que podemos hacer para disminuir la intensidad o sobrellevar la incomodidad de mejor manera.
Y como profes, nos ayuda a comprender mejor cómo cada uno de nuestros estudiantes aborda su proceso de aprendizaje y cuáles son sus expectativas, de manera tal que podamos crear un espacio seguro en el que la persona se sienta cómoda y motivada a seguir aprendiendo.
No dejemos que nuestros miedos nos dominen, porque para comunicarnos solo necesitamos querer expresar algo.
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